El domingo, a partir de las cuatro de la tarde, los monitores nos recibieron
“con una sonrisa en la cara” y nuestros papás nos
despidieron con otra (van a estar 15 días sin aguantarnos).
El responsable del campamento nos dio la bienvenida en nombre de todos
y el primer sermón. Bueno, se lo perdonamos porque nos habló
de respeto entre nosotros y de que tenemos que pasarlo muy bien y de
que se alegraban de vernos porque casi todos somos los mismos de otros
años, etc, etc.
Nos repartieron por habitaciones, nos asignaron monitores- tutores,
dejamos la maleta, nos pusimos el bañador y nos tiramos de bomba
a la “pisci” exterior.
Después de la cena, llegó la velada que iba de rescatar
a una bella princesa por medio de pruebas.
A las doce y “pico”, los monitores nos acompañaron
a acostarnos. A los pequeños y no tan pequeños nos dan
un beso de buenas noches, aunque luego nos regañan un poquito
si no nos dormimos; por ejemplo, Marta y Silvia (nuestras monitoras)
no paraban de quejarse de que hablábamos mucho, cosa que…
bueno, mañana os contaremos …
María Victoria, Leyre, Tania y Barbara